Después del exitoso regreso de la misión Artemis II, se ha hablado de lo significativo que fue la participación de los miembros de la tripulación. Está, por supuesto, el caso de Christina Koch, que se ha convertido en la primera mujer en la historia en viajar más allá de la órbita terrestre y en viajar alrededor de la Luna.
No cabe duda que la parte más visible de esta inmensa misión espacial han sido los cuatro miembros que formaron parte del viaje tripulado. Sin embargo, es importante no dejar de lado las grandes historias para la exploración espacial que deja tras de sí un equipo que ha necesitado cerca de 14 mil ingenieros y más de 50 mil pruebas previas al lanzamiento de la misión tripulada de este año.
Y es que muchas de esas historias del equipo que ha formado parte del programa, son un gran ejemplo de perseverancia y trabajo duro, por un lado, pero también son un vivo ejemplo de que la ciencia puede aparecer en nuestras vidas mucho después de lo pensado.
Al menos, así resulta en un particular caso de entre ese ejército de 14 mil ingenieros que han sido parte fundamental para el éxito de la misión espacial más reciente de la NASA.
George Gorospe es ingeniero investigador y gerente del Grupo de Investigación de Diagnóstico y Pronóstico de la NASA. Su departamento ha resultado imprescindible para el éxito de Artemis II y las futuras misiones de exploración, ya que buscan desarrollar sistemas para que los futuros astronautas puedan operar de manera mucho más autónoma, sin tener que depender totalmente de la asistencia en tiempo real del equipo que se encuentre en la tierra.
Esta clase de desafíos los plantea, por ejemplo, el hecho de que las anheladas visitas a Marte supondrán retrasos de comunicación entre la tripulación y el equipo terrestre de hasta 20 minutos o incluso más.
George proviene de una familia nativo americana. En el seno familiar, siempre tuvo el impulso de reivindicar sus raíces e impulsar el desarrollo y crecimiento de su comunidad. Cursó sus estudios secundarios en la Santa Fe Indian School, una escuela tribal abocada a la educación de los pueblos nativos en el suroeste de los Estados Unidos.
George cursó su educación universitaria y obtuvo su grado en estudios clásicos de historia de la antigua Grecia y Roma. Luego de esto, regresó como profesor y tutor de programas escolares a su colegio secundario para trabajar de manera cercana y activa en la educación de su comunidad.
Pero George no se detuvo ahí. Y es que siempre sintió un impulso creativo, el cual lo llevó a acercarse a estudiar ingeniería en la Universidad de Nuevo México. Su primer acercamiento con la NASA y el espacio se dió hasta ese momento, al poder ingresar a un programa de internados mientras cursaba sus estudios universitarios de ingeniería a través de un programa llamado Tribal Colleges and University Program.
Para él no fue fácil, ya que como estudiante tuvo que aplicar en numerosas ocasiones a los diferentes centros y programas de internados en la NASA hasta poder acceder. Durante su primer internado, George reconstruyó y desarrolló un nuevo software para un vehículo explorador planetario de 100 kilogramos.
Reconoce que antes de poder lograrlo, se sintió muy desconcertado pues no tenía idea de lo que necesitaba hacer. Pero su ímpetu y el apoyo de su asesor en el internado lograron mantener su determinación.
Fue esto lo que le valió el ser invitado a la Academia de Robótica Ames de la NASA. Y después de graduarse en la universidad y de conseguir estar por 2 años en los programas de internado de la agencia, logró acceder a la Academia de Exploración espacial Ames de la NASA, un programa exclusivo para 10 estudiantes de los Estados Unidos y 4 estudiantes foráneos.
George Gorospe eventualmente se convirtió en ingeniero e investigador profesional de Ames hasta lograr ser el director del laboratorio Systems Health, Analytics, Resilience, and Physics modeling. Curiosamente, el laboratorio al que acudió en su primer internado con la NASA.
El ahora gerente del Grupo de Investigación de Diagnóstico y Pronóstico de la NASA, destaca que para poder internarse en el mundo de la exploración espacial se necesita un esfuerzo constante y disciplina. Reconoce que como estudiante las matemáticas, la ciencia y la ingeniería le resultaron siempre difíciles y complicadas, pero que después de toda su experiencia hay algo que entendió como fundamental: la repetición.
Comprendió que para resolver problemas y dominar cualquier área es importante hacerlo uno y otra vez hasta lograr destreza. Aprender y estudiar requieren esta clase de esfuerzo para mejorar continuamente. Además, George Gorospe insiste en que la creatividad es lo que lo empujó a acercarse al mundo de la ingeniería, la ciencia y la exploración espacial. Pues es esta necesidad y su deseo por resolver problemas lo que lo empuja a desarrollar un nuevo software, diseñar nuevos instrumentos o dispositivos capaces de desafiar constantemente los límites.
A pesar de que la ciencia no fue su primer camino, para George resultó determinante para poder desarrollar plenamente su constante inquietud por resolver problemas complejos. Además de representar dignamente a la comunidad nativo americana, valora que las enseñanzas de convivencia de su pueblo le ayudaron para adaptarse rápidamente a su trabajo en la NASA.
Historias como las de George Gorospe son las que están detrás del éxito en la exploración espacial. Se trata de las manos y las mentes de la ciencia detrás de los grandes acontecimientos que nos han llevado más allá de nuestros límites.